el 30 ene - sin comentarios

Blog literario de Manuel Merenciano
He recibido varios mensajes por correo electrónico indicándome que estaba cerrada en mi blog la posibilidad de hacer comentarios. Desconozco qué estaba pasando, pero ya está solucionado el problema. Gracias por vuestro interés, y mis disculpas para quienes habéis intentado hacer algún comentario.
PRESENTACIÓN EN VALENCIA
Jueves, 16 de junio, 19 hs.
COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS DE VALENCIA
Salón Chulíá Campos
Reseña pubicada en el suplemento cultural Posdata del diario Levante, el 3 de junio de 2011.

El dulce aroma de la madreselva.
Accésit de Novela del II Certamen Iberoamericano de las Artes.
Ed. Idea Gráfica Profesional
ALGUIEN TE ESTÁ MIRANDO
Andrés Pau
Manuel Merenciano (Albacete, 1960; residente en Valencia desde 1972) es licenciado en Medicina y Cirugía, mas no ejerce la medicina clínica sino la actividad docente. Es un decir, porque la presente novela es una disección —si prefieren, autopsia— despiadada, distante y muy divertida de eso que se suele denominar condición humana. Nada menos: la envidia, el amor y el desamor, la venganza, el odio, la ternura, el deseo, la frustración... Como diría un moralista, lo mejor y lo peor que podemos ofrecer las personas.
Estamos en el espacio de una urbanización en ciernes, un poco antes de que a todo el mundo le diera por vivir fuera de la ciudad. Una pareja —Javier y Berta— con un bebé compra un chalet y se dispone a disfrutar de su condición de propietarios que, como todos sabemos, es una de las mayores ambiciones del ser humano. A partir de un flash-back tras el primer capítulo, narrado con una beatífica placidez, similar al escalofriante final de Terciopelo azul, los lectores nos situamos en el momento en que empezó todo.
Javier y Berta tienen unos vecinos como mínimo curiosos: de un lado, un matrimonio maduro cuyo hombre es un piratón del negocio inmobiliario que atraviesa por una profunda crisis; su esposa alimenta su obesidad con toneladas de pipas de girasol y litros de ginebra. Del otro, una pareja joven con un niño pequeño que podría ser el germen de una amistad duradera: un escritor endiosado que vive de su mujer y juega a situarse más allá del bien y del mal y su esposa, que le detesta.
Sin embargo, nadie es lo que parece; al menos nadie que se someta al microscopio del narrador, un mirón que hace del estilo indirecto libre su instrumento para descuartizar la privacidad de los vecinos. Un narrador que trata a sus personajes con una mezcla de paternalismo amable —muy al principio— y poco a poco los observa desde un desprecio teñido de ese humor negro tan propio de la tradición literaria española. Nadie, decíamos, es lo que parece a ojos de los demás; sin embargo, nosotros, los lectores, conocemos las miserias casi al milímetro, y podemos disfrutar de ellas como niños manejando esos aparatos absurdos que trajinan hoy en día, aun en la bañera. Somos, por decirlo de un modo gráfico, dueños de sus actos, puesto que sabemos que casi siempre obran por error, esto es, actuando de forma equivocada y asesinando —sí, hay sangre, y de la buena— a quien no deben o, peor aún, por unas causas erróneas.
Así, la placidez de una urbanización todavía no demasiado urbana, deviene un infierno de dimensiones dantescas para sus habitantes. Nosotros, malvados y morbosos espectadores del desasosiego creciente de las criaturas que pululan por El dulce aroma de la madreselva, nos relamemos con gozo ante sus tribulaciones, de tal magnitud que le quitarían el sueño al más pintado. Manuel Merenciano construye en su primera novela un micromundo putrefacto desde el principio, donde las aguas fecales —y no es metáfora— se convierten en el protagonista indudable del relato. Unas aguas fecales que, cada vez más, inundan las vidas de los personajes, habitantes de unos espacios atestados de ambientadores florales.
Podríamos leer El dulce aroma de la madreselva en distintas claves, por supuesto. En cambio, preferimos fijar nuestra atención en una fábula cruel acerca de la forma de vida —copiada del gran modelo gringo— de nuestras clases más o menos acomodadas y, en relación directamente proporcional, más o menos putrefactas. Si no temen reírse de las desdichas ajenas, es más, si disfrutan con ello porque los personajes se lo merecen, no deberían dejar pasar esta novela. Palabra.
*Manuel Merenciano presentará su novela el jueves 16 de junio, a las 19 hs., en el Colegio Oficial de Médicos de Valencia
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Accésit de novela del II Certamen Iberoamericano de las Artes
Viernes, 20 de mayo, 19,30 hs.
BIBLIOCAFÉ, LIBROS Y ENCUENTROS
C/ Amadeo de Saboya, 17, Valencia
Con:
Andrés Pau, profesor de literatura y crítico literario,
Javier Sarti, escritor,
Eloy M. Cebrián, escritor.
PRÓXIMAS PRESENTACIONES:
PRESENTACIÓN EN L’ELIANA
Viernes, 27 de mayo, 19,30 hs.
CENTRO SOCIOCULTURAL
SALA DE CONFERENCIAS
Intervienen:
Javier Sarti (escritor)
Pedro Uris (Cartelera Turia)
Manolo Villada (director de Radio Turia)
Manuel Merenciano (autor).
PRESENTACIÓN EN VALENCIA
Jueves, 16 de junio, 19 hs.
COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS DE VALENCIA
Intervienen:
Aurora Guerra (Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas),
José Mª Rodríguez (Fundación Patronato Príncipe de Asturias),
Manuel Merenciano (autor).
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EL DULCE AROMA DE LA MADRESELVA
MANUEL MERENCIANO
Accésit de narrativa del II Certamen Iberoamericano de las Artes (Fundación Patronato Príncipe de Asturias)
Edita: Idea Gráfica Profesional (Organización Médica Colegial de España)
FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA: DEL 7 AL 17 DE ABRIL DE 2011
STAND 45: BIBLIOCAFÉ LIBROS Y ENCUENTROS
FIRMA DE EJEMPLARES: SÁBADO 16, DE 11 A 12 HS.

Disponible ya en:
BIBLIOCAFÉ: C/ AMADEO DE SABOYA, 17, VALENCIA
LIBRERÍA MONTANER, L'ELIANA
LIBRERÍA THAIS, L'ELIANA
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Número especial 10º aniversario
VIERNES, 25 DE FEBRERO
20 hs.
BIBLIOCAFÉ
C/ Amadeo de Saboya, 17 VALENCIA
Con la presencia y participación en el acto de varios de los autores:
Lamar Herrin, Eloy M. Cebrián, Javier Sarti, Jorge Juan Martínez, Antoni Defez, Antonio Cabrera, Andrés Pau, Manuel Merenciano...

La publicación celebra su décimo aniversario con un cuidado número especial cuya cubierta reproduce una pintura del artista albaceteño Juan José Gómez Molina. Sus 224 páginas recogen relatos y poemas de una treintena de autores, y cuenta con numerosas firmas conocidas, incluyendo las de algunos autores extranjeros en traducción.
La nómina de narradores incluye a:
Lamar Herrin, José Ángel Mañas, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Fernando Clemot, Javier Sarti, Carlos Frühbeck, Recaredo Veredas, Ángel Olgoso, Elena Román, Juana Cortés Amunárriz, Jorge Juan Martínez, Francisco Rodríguez Criado, Andrés Pau, Manuel Merenciano, Pepe Monteserín, Andrés García Cerdán, Steve Redwood, Faustino Sánchez, Eloy M. Cebrián, Javier Vázquez Losada, Peter Tennant, Miguel Ángel Mala y Juan Carlos Fernández León.
Entre los poetas, figuran: Antonio Cabrera, Luis Martínez-Falero, Antoni Defez, Antonio García Muñoz, José Antonio de la Riva, Lucía Plaza, Estelle Talavera Baudet, Rubén Martín y Arturo Tendero
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Durante esta temporada he retomado mi participación en el certamen Relatos en cadena, de la cadena SER y la Escuela de escritores, que se emite los jueves de 10,30 a 11 hs. en el programa Hoy por hoy de Carles Francino. La primera semana de septiembre quedé finalista con el micro titulado Finitud. Esta semana se ha repetido la situación con La lista de la compra. El relato no ha resultado ganador, aunque me consuela el hecho de haber estado entre los tres seleccionados de 1184 participantes. Ambos serán publicados por Alfaguara en la antología del certamen
Los dejo a continuación. En negrita, la frase obligatoria de inicio:
LA LISTA DE LA COMPRA
Recuerda a papá que baje la tapa. Es mejor que pase desapercibido ante los vecinos. Dile que no traiga más raspas de sardina, que las mondas de patata roja son ideales para el puchero y que nos vendría muy bien algún hueso de jamón. La linterna está en la mesita. ¡Ah!, y que no olvide que el camión de la basura pasa sobre las once, a ver si vamos a tener un disgusto.
FINITUD
Papá solía morirse dos veces al día. Casi siempre por las calles del centro. La multitud se aglutinaba alrededor mientras yo me encargaba de las carteras. Mi hermana pequeña, de los bolsos. Entonces al menos sacábamos para ir tirando. Pero llegó una época en la que tenía que morirse quince o veinte veces diarias a cambio de una billetera vacía o unas ridículas monedas. Luego hubo un tiempo en que todos pasaban de largo. Poco después algunos individuos volvían a detenerse. Lo hacían con disimulo para vaciarle a papá sus bolsillos. Ahora ni siquiera hay gente. Nos limitamos a huir de los perros.
Finalistas y ganadores pueden leerse pinchando aquí

Agustín Martínez Valderrama, ganador de la última edición del certamen Relatos en cadena, ha tenido la gentileza de incluirme en la sección Pasen y vean que sale a la luz todos los martes en su blog Previsiones meteorológicas de un cangrejo. Pese a su reciente creación, esta bitácora se ha convertido rápidamente en una página de referencia en el mundo del microrrelato, por lo que me he sentido muy honrado ante su invitación.
Aprovecho para dejaros el enlace y para mostraros la calidad de su relato ganador. Lo digo de todo corazón: fue el mejor de la pasada edición del concurso de la SER.
CARNE REBOZADA
La cena se enfriaba en la mesa y nuestro vecino seguía igual. Desnudo, subido en una silla y con una soga al cuello. A veces, bajaba y deambulaba cabizbajo por la habitación. De aquí para allá. De allá para aquí. Luego volvía a subirse, se anudaba la cuerda y colocaba los pies en el filo. Así llevaba toda la tarde. Nosotros, desde la ventana, lo observábamos expectantes. Papá decía que sí. Mamá decía que no. Pero el hombre, que si sí, que si no, no se decidía nunca. Al final, corrimos las cortinas y nos sentamos a la mesa. La carne rebozada fría no vale nada.
Agustín Martínez Valderrama